Mencionare tu nombre una vez más,
Esto no los matara;
Mencionare al prisionero cada vez más,
¿Acaso esto me acabara?
Ellos, testigos de nuestro castigo,
Cantando en el umbral nuestro pesar;
Observando y juzgando aquel peligro,
Celebrando y comenzando a rezar.
En donde somos victimas,
De sus ojos fulminando el Tiempo y el espacio
Cuando nos convertimos en nada más,
Contemplando aquel bullicio.
Sus maullidos entorpecen mis pisadas,
Para observar su ser dulce y triste ser;
Se congelan las miradas
Al hacer interferencia en aquel ser.
Me mira, no respiro,
La luna triste se retira,
Más le miro, y no respiro,
La venganza se expira…
1 comentario:
"Miau miau..." esas fueron las últimas palabras de la muerte al encontrar ante sí el gato negro de verdes pupilas...
(¿por qué no habló? Porque el gato se volvió la muerte y proclamó su venganza... los gatos son una zombieficación tierna de cuatro patas y artísticos colores).
¡Ah, qué cosas me haces pensar!
Me han gustado, ¡sigue así!.
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